LÉNTIGOS ACTÍNICOS

Léntigos Actínicos

SKINDERMA_LENTIGOSACTINICOS_1

El léntigo actínico, también llamado léntigo solar, y conocido como manchas de la edad o peca de sol, es una mancha pequeña, parecida a una peca, bien delimitada y rodeada de piel sana. Estas manchas tienden a aparecer de manera gradual, con los años, pero también pueden presentarse de manera súbita.

Los léntigos actínicos son un signo de daño solar crónico. Se observan más en personas de piel blanca y en áreas expuestas al sol como cara, brazos, dorso de manos y parte superior del tronco. El color generalmente es café, pero varía del amarillo al negro y tienden a aumentar gradualmente en número y tamaño.

Son lesiones benignas, sin embargo, algunos léntigos se asocian a anormalidades sistémicas (dentro del organismo). Los léntigos que no se asocian al sol o la edad y que se presentan desde el nacimiento o la infancia pueden estar asociados a síndromes genéticos. El dermatólogo puede clasificar los tipos de léntigos e identificar los síndromes asociados a éstos.

La presencia de léntigos en los adultos generalmente es por exposición crónica al sol. Los rayos UV producen un daño mutagénico en la piel que incrementa la producción de melanina (pigmento oscuro). Se observan más en edades de los 30 a 50, pero se pueden ver incluso antes debido a la exposición solar frecuente, uso de camas bronceadoras, o fuentes artificiales de luz UV (como fototerapia en los tratamientos para psoriasis y otras enfermedades cutáneas).

La tendencia a tener léntigos solares depende del tipo de piel, antecedentes de exposición solar y predisposición genética. Los léntigos solares no tienen nada que ver con el hígado o la sangre. Suelen ser un problema cosmético, y existen numerosos tratamientos para eliminarlos. Este puede ser lento, de varios meses de duración.
Existen tratamientos aplicados como la tretinoína o hidroquinona, u otros métodos como aplicación de nitrógeno líquido (crioterapia), ácido tricloroacético y peelings. Todos estos tratamientos son efectivos pero tienen riesgo de causar cambios pigmentarios posteriores.

El uso de equipo médico como láser y luz pulsada intensa ofrecen tratamientos más efectivos y con menos riesgos de complicaciones. Para evitar la aparición de los léntigos actínicos se recomienda evitar el sol, camas de bronceado y/o fuentes de luz UV, además de aplicar un protector solar diario con un F PS de 30 o mayor.